LA ERA DE LA INFORMACION

 La era de la información y el conocimiento, la UNESCO (2004)



En la sociedad actual, inmersa en la denominada era digital, la difusión de contenidos ha adquirido una dimensión especial. La realidad social es cada vez más compleja y la inercia globalizadora ha provocado que los contornos socioculturales particulares sean cada vez más difusos en favor de una cultura común. Esta situación está siendo cada vez más aprovechada por un mayor número de ciencias y saberes. Así, el arte, el ocio o la información se han diversificado, pero también ciencias como la biología o la medicina se están pudiendo desarrollar a una mayor velocidad creando sociedades más justas y prósperas.

El volumen mundial del saber humano se duplica cada dos o tres años. El volumen de conocimiento disponible sobrecarga la capacidad de asimilación del ser humano y suele provocar en las personas una sensación de aturdimiento o naufragio en un mar de información disponible. 

En este escenario donde los estudiantes y profesionales del siglo XXI se ven exigidos a aprender a lo largo de la vida, que viene a cumplir un rol fundamental como filtro de la avalancha de  información y su puesta a disposición de receptores con potencial para transformarla en conocimiento y agregar valor a los procesos y organizaciones.

Los curadores de contenido (en inglés: content curator) son personas cuya función consiste en analizar la realidad que les rodea, extraer información de ella, recopilarla y ofrecerla a un público más o menos amplio. Se diferencian de los creadores de opinión o influencers en que estos, a diferencia de los curadores de contenido, buscan marcar tendencia más allá de la mera transmisión de una idea o estilo de vida.






La figura del curador de contenidos y principalmente, del curador de contenidos digitales, como un nuevo profesional del siglo XXI para ser el intermediario de organizaciones públicas o privadas, lucrativas o no lucrativas y quien tendrá a su cargo relacionar a las organizaciones con usuarios y/o clientes cada vez más exigentes en un renovado diálogo basado en contenidos valiosos y uso del tiempo.  Entre las cualidades que están asociadas a la curación de contenidos destacan las siguientes:

  • Conocer la audiencia: el curador de contenidos debe estar en contacto con el público potencial de los productos que se ponen en el mercado. En este cometido cobra especial relevancia la realización de encuestas y entrevistas, que permiten conocer el estado de la cuestión y orientar la estrategia de mercado.
  • Mantenerse informado: el curador de contenidos debe mantenerse en un contacto permanente con la realidad que le rodea. Leer periódicos, tener presencia en las redes sociales y realizar un constante feedback con su nicho de mercado posibilitará conseguir un resultado satisfactorio en la promoción del producto.
  • Buen criterio: el curador de contenido debe tener un profundo sentido y juicio críticos. Saber distinguir entre opciones más y menos rentables puede ser capital para garantizar una buena publicidad del negocio.
  • Seguir eventos: más allá del conocimiento teórico y tecnológico del campo de actuación, el curador de contenidos tiene que “bajar al barro”. Debe ponerse en contacto cara a cara con los responsables del sector y así conocer de primera mano cómo se desenvuelve dicho sector del mercado en la actualidad. Es por eso por lo que es bueno que el curador de contenidos de una empresa deba ser invitado a los eventos principales del sector para conocer de primera mano las nuevas tendencias de mercado.
  • Intuición: un buen curador de contenido debe ser una persona reactiva y anticipativa. En el estudio de las tendencias de mercado, debe averiguar cómo van a evolucionar las preferencias de los consumidores para proporcionar información de utilidad y calidad a los productores de bienes y servicios.
  • Curiosidad: todo profesional de la curación de contenidos debe seguir la máxima inglesa hungry for knowledge, es decir, debe estar ansioso por conocer. La curiosidad es el motor de este tipo de tareas y, por lo tanto, una cualidad innata en este tipo de profesionales.
  • Conocer su responsabilidad: esta característica debe interpretarse desde la bidireccionalidad. Por un lado, el curador de contenidos debe ser consciente de su labor como productor de conocimiento. Por otro, la empresa debe ser consciente de ello y facilitar el trabajo de este tipo de profesionales poniendo a su alcance todo tipo de herramientas que coadyuven a generar contenidos de calidad.




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